1993: cuando Facundo Fierro devolvió el color a Santa Cruz de La Palma
El 6 de noviembre de 1993, seis casas con balcones emblemáticos del casco histórico de Santa Cruz de La Palma amanecieron pintadas de color. La intervención, impulsada por Facundo Fierro junto al colectivo El Taller y con la participación de operarios de la constructora Miguel Hernández Ventura, se planteó en principio como algo efímero: una acción de un solo día.
No se quedó en eso. La aceptación del vecindario y la repercusión pública convirtieron lo que iba a ser un gesto puntual en una intervención permanente, y sentaron el precedente de lo que luego sería un proyecto de recuperación cromática más amplio en la ciudad.
Fierro defendía la intervención con un argumento documental, no solo estético: la ciudad no había sido uniformemente blanca. Se apoyaba en la crónica del ingeniero italiano Leonardo Torriani, del siglo XVI, para sostener que Santa Cruz de La Palma tenía una historia de color en sus fachadas que se había perdido, y que su trabajo no inventaba nada, sino que la recuperaba.
La acción no fue unánimemente bien recibida -hubo también voces críticas que reivindicaban el blanco- pero terminó por consolidarse: se organizó una jornada festiva con música y mercadillo de arte, y el proyecto derivó en una guía de paleta cromática publicada con motivo del quinto centenario de la ciudad. La repercusión llegó más allá de Canarias: la experiencia viajó como exposición a la Península y a América, y Fierro fue nombrado comisario de una muestra relacionada en La Habana Vieja, inaugurada por Fidel Castro.
Esta intervención es el antecedente directo de otros estudios cromáticos de Fierro sobre arquitectura popular canaria, como el que realizaría más tarde en Arucas.
Fuente: Diario de Avisos, "Cuando Santa Cruz perdió el miedo al color" (2017). Más sobre la trayectoria del artista en su biografía.